7 de octubre de 2005

El estado de las cosas

Muchas veces las circunstancias de la vida nos sobrepasan y caemos en la más completa incertidumbre... Este sentimiento o estado es una de las peores cosas que nos puede pasar... No saber qué suelo estamos pisando nos hace sentirnos desvalidos, perdidos... perdemos el norte y caemos en la autocompasión...

La verdad es que la mayoría de las veces nos pasa esto porque perdemos la real dimensión de lo que nos pasa... en ocasiones es más simple... magnificamos algo que acontece, perdiendo el foco del asunto... Exageramos...

La vida me ha enseñado algunas cosas... entre ellas me ha mostrado que nada dura hasta el infinito, menos los estados de ánimo que por definición son transitorios... Por ello, cuando uno está triste, lo mejor es vivirlo, pues se pasa... Lo mismo cuando estamos contentos...

De todas las experiencias podemos sacar lecciones... a veces las aprendemos y no volvemos a meter la pata en eso... otras veces simplemente no nos damos por aludidos y caemos n veces más en la misma tontera... Todo depende, entonces, de lo atentos que estemos a nuestra propia vida, nuestra propia contingencia... El presente... Ponerle atención al ahora -creo yo- es la clave.

1 comentario:

Pilar dijo...

Felicito tu espíritu reflexivo, y las cartas a tus nietos son una idea hermosa y especial. La de Dios-genial. Pasaré a verte bien seguido niño. Saludos chillanejos y hasta pronto.-