Algunas cosas que se quedaron en el tintero...
Cada uno de nuestros pensamientos y actos está relacionado con algo que nos pasa o con alguna circunstancia que nos puede rozar... Dios es cada una de esas situaciones y también es parte de nuestros actos y pensamientos... Es todo y todo es Dios... No es cuestión de Fe, no es tampoco algo relacionado con la ciencia, ya que la misma no puede ni negar ni tampoco confirmar su existencia... Sino es algo que está en cada uno de nosotros y negarlo es hacer lo propio con nuestra humanidad, con nuestro ser.
En fin, es un tema que nunca se agota y siempre tendrán fundamentos a favor y en contra... Algunos les dirán esto o aquello y otros sugerirán todo tipo de teorías y argumentos, pero ustedes, hijos míos, sólo escuchen a su corazón... Él les dirá cual es su verdad y a ella aténganse hasta el fin.
Bueno, ahora después de tratar de desenredar esta madeja que viene del concepto de Dios, quiero hablarles de una de las formas de relacionarnos con los otros más hermosas, importantes y simbólicas... Les hablo de la amistad.
De la amistad...
Las personas que nos rodean pueden determinar muchas cosas en nosotros... Algunos harán lo imposible por hacernos daño, ya sea por envidia, maldad o simplemente porque no saben hacer otra cosa... Otras serán completamente indiferentes en el transcurso de nuestras vidas... De este último tipo son casi todas...
Pero hay un tercer grupo de personas, estas son nuestros amigos... aquellos seres, humanos y no humanos, que escogemos entre la multitud para que formen parte de nuestras vidas, la vivan con nosotros, lloren nuestras penas y rían nuestras alegrías como si fueran propias...
Algunas personas han dicho que un amigo es un hermano que uno elige, lo que no me parece errado... Otros hablan que es mejor tener amigos que plata, lo que creo es muy juicioso... Tener un amigo es alejar la soledad no deseada, es un compañero de mil andanzas o como lo decimos con mis amigos... de mil batallas perrunas.
Sin embargo, hijos míos, la palabra amigo y amistad viene muy rápido a la boca de las personas... La liviandad con que se trata el vocablo es fuerte y grave y los verdaderos amigos que uno conoce en vida son muy pocos. Conviene mantener los ojos abiertos, el alma preparada y los sentidos alertas para reconocer aquellos que se acercan a nosotros por interés y los que se interesan en nuestra persona...
La liviandad referida se denota cuando la gente confunde los significados de amigo y conocido, como cuando recién conocemos a alguien y esa persona nos trata de "amigo"... No digo que sea malo en sí mismo el acto, ni tampoco que deban desconfiar de todos aquellos que los tratan de esa manera en esas circunstancias, sino que deben estar atentos...
Es más, les digo que mucha gente van a conocer a lo largo de su vida, y de esa mucha gente, varias se acercarán a ustedes... y la única forma de llegar a conocer a una persona y saber si será su amigo o no, es abriendo el corazón un poquito y probar el temple de esa persona...
Muchas decepciones se llevarán, pero créanme, es la única forma de conocer a los verdaderos amigos que, no tengan duda, los acompañarán por el camino de la vida por todo el tiempo que les quede en este hermoso, traicionero y misterioso mundo...
Así es... la amistad es una carrera por la vida repleta de sinsabores, empero cuando encontramos en ella aquel que merece el sustantivo "amigo" valdrá la pena todas las penurias recorridas aunque sea uno entre miles...
En fin, en otra carta les hablaré de la soledad... del sentimiento más contradictorio que he conocido... La soledad buscada es un premio al alma y aquella que llega sin previo aviso, sin siquiera haberla buscado, es un castigo a la mente y al espíritu sin precedentes... Adiós hijos míos... Hasta la próxima que, sin duda, será luego...
24 de octubre de 2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario