Es cierto, a todos nos toca de todo en la vida... a veces uno sufre, llora... otras... otras no.Días como hoy, en que solo pienso en lo difuso de las cosas... en lo entrelazado que es el mundo y la vida; logro -por unos momentos- tener la certeza que como ser individual nada se puede hacer a gran escala... Que los cambios de verdad dependen de la organización...
Cada día que pasa las culpas claras en la juventud y los primeros años de adultez, se disipan sin poder asignarlas... excepto las propias, claro... pero esas las cargo desde siempre y asumo a medida que se presentan y las reconozco... No es fácil, pero claro... nadie me dijo que lo sería.
Desesperanzado es como quedo tras una hora de noticias... imágenes de calamidades, de infamias, de calumnias... Nos alimentamos de mierda... y saben qué... parece que nos da lo mismo... Al igual que nos da lo mismo cómo dejemos este planeta para nuestros bisnietos, total... no estaremos.
En todo caso, hay días mejores... :-)

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