25 de agosto de 2005

Divagaciones de agosto

Al extraviarnos en los senderos del alma, a veces, sólo a veces, logramos penetrar en los oscuros dominios de nuestra psique... Ni nuestros pensamientos más sombríos se nos presentan tan inagotablemente ignotos como la posibilidad cierta de viajar en el interior de nosotros mismos descubriéndonos y redescubriéndonos...

Así, amigos míos, divagando sobre estas y otras cuestiones, puedo decirles todo cuanto pasa dentro de mí... Tenemos la posibilidad como especie de ser más que nosotros mismos y nos negamos ese camino en desmedro de las futuras generaciones que tal vez

Nuestro egoísmo personal, avalado por un sistema en extremo parecido a una prolongación de la selva más salvaje, plagada de predadores y donde hay poco espacio para las presas, es el pilar fundamental para mantener y reproducir una forma de hacer las cosas que lleva estructurándose en nuestras mentes individuales y colectivas más de 2 mil años.

Lo que nadie nos contó es que esa forma de hacer las cosas, lo que llamamos cultura, está basado en lo que nosotros mismos denominamos mitos, es decir, explicaciones ultraterrenas a fenómenos sin una respuesta que nuestra propia ciencia avale del todo.

Nuestra especie, nuestra forma de hacer las cosas y ver el mundo asegura, por y porque nosotros así lo queremos y creemos, que existe un ser omnipresente y omnipotente de nombre Dios, el cual se presentó primero como un ser divino de inconmensurables poderes y mal carácter y luego, en un ente de un amor por su creación de proporciones magnánimas, tanto así, que envió a su hijo para limpiar los pecados de la humanidad.

Todo este discurso no desea nada, salvo expresar que si ponemos bajo la lupa de la misma lente que utilizamos para medir otras formas de vida y otras culturas; A NUESTRA CULTURA, nos daremos cuenta de muchas cosas pequeñas –pero significativas- que aseguran nuestro parentesco y afinidad con todos los seres vivos que habitan este planeta, haciéndonos olvidar el lugar que nos asignamos en la escala de la naturaleza, pero, a cambio de ello, redescubriríamos el antiguo vínculo entre nuestro hábitat, los demás seres vivos y nosotros, las personas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo te puedo contar lo que es revolución: en el ámbito esencialmente femenino y humano,
La tímidez, la inseguridad, la baja estima, un día quedaron en el pasado, como? desperté como despierta el gusano para convertirse en mariposa, sin saberlo, toda su capacidad de cambio estaba dentro de si, pero no lo sabía, la fortaleza, el atreverse, el querer hacer de los imposibles una realidad concreta, estaba oculto por un horrible manto de no creer en las propias capacidades, de dejarse manipular, convencer y llevar por el dominio sicológico del hombre, pero de aquel que cree que todo lo que hace es perfecto...
Yo no era capaz de ver el gran mundo que existe en el corazón de los que si pueden, de los que si quieren,de aquellos que son capaces de lograr lo imposible...hasta que desperté y me encontre con un nuevo ser humano que no sabía que existía.
El mundo que hoy se abre ante mí, es tán grande, tan diferente que me asombro cada día de mis propias antes dormidas capacidades.Todo mi entorno se revolucionó.. Podría relatar mi experiencia de vida, pero entiendo que este no es mi espacio, algún día lo haré para a quizás ayudar a otros seres humanos sometidos por el dominio sicológico de ciertos individuos que se hacen llamar personas...